COLOMBIA,
VIVA, LIBRE Y EN PAZ...

16 de Marzo - Aniversario de su martirio

"Es necesario volver a cultivar desde el hogar, en la escuela y en lo público, los valores que dignifican al ser humano y la convivencia pacífica, la verdad, la justicia, la solidaridad, la equidad, el amor, la gratitud, la humildad, la honradez, el servicio desinteresado, porque en estos valores se edifica el progreso verdaderamente humano de nuestra sociedad. "

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Monseñor Isaías

Monseñor Isaías Duarte Cancino nació en San Gil, Departamento de Santander, Colombia el día 15 de febrero de 1939, del hogar formado por don Crisanto Duarte Pilonieta y Doña Elisa Cancino Arenas. Fue el menor de siete hermanos, en un hogar cristiano y honorable, como solía decirse por aquella época. Hace su bachillerato en Bucaramanga en el Colegio Santander. Forjado en la reciedumbre y el talante propios de la gente de su comarca raizal, su ingreso en el Seminario de Pamplona no fue para probar si sería o no sacerdote. Ingresó, de una vez, para serlo. Desde entonces se percibían en él sus grandes cualidades y su espíritu de liderazgo. En dicho seminario se preparó para la misión sacerdotal en la disciplina rigurosa de los estudios de filosofía. Cursó los tres años de Filosofía y un semestre de Teología.


De Pamplona, Colombia, hacia Roma, Italia.

Conciente de la importancia de su formación, con recursos familiares, fue a la Universidad Gregoriana en Roma, a cursar Teología. Vivió como era usual en esos años en el Colegio Pío Latinoamericano en la vía Aurelia. Allí acrecentó su amor al Santo Padre y a la Iglesia que lo llevaron a distinguirse como un joven que amó entrañablemente a la Iglesia y se sacrificó por ella con notable espíritu de obediencia a la autoridad eclesiástica. Luego de cuatro años de estudio, obtendría el grado académico de Licenciado en Teología. Durante la Segunda Sesión del Concilio Vaticano II, el 1° de Diciembre de 1963 fue ordenado sacerdote, al servicio de Dios y de los hombres, por su Obispo, Monseñor Héctor Rueda Hernández
De regreso a Colombia
Vinculado jurídicamente a la Arquidiócesis de Bucaramanga, llega a esta ciudad el joven presbítero a finales de 1964. Muy pronto se ganó el aprecio y el respeto de todos. Era el primer seminarista de la joven Diócesis, que había ido a concluir estudios en Roma y ahora neopresbítero, tenía un porte muy sacerdotal. A partir de ese momento inicia su ministerio de pastor de almas a traves de diferentes funciones: Vicario Cooperador de la Catedral de Bucaramanga, profesor en el Seminario Arquidiocesano de Pamplona, luego Párroco en la parroquia del Espíritu Santo, en la Catedral de la Sagrada Familia de Bucaramanga. Mas tarde en la parroquia de San Juan de Girón y en la provincia de Garcia Rovira en la ciudad de Málaga, todos esos lugares de evangelización conocieron de su celo apostólico, de su fé acendrada y de su inquietud por dejar obras de beneficio espiritual y social. Colaborador en la formación de los sacerdotes en calidad de profesor y Director Espiritual, primero en Pamplona y luego en el naciente Seminario Mayor de Floridablanca. Además se desempeño como director espiritual de los candidatos al sacerdocio en el Seminario de Bucaramanga y Vicario de Pastoral en la Arquidiócesis Bumanguesa. Se desempeñaba como Vicario de Pastoral Arquidiocesano, cuando fue nombrado Obispo Auxiliar de Bucaramanga el 10 de abril de l985 por su Santidad Juan Pablo II, recibiendo su ordenación episcopal el 17 de junio de dicho año. Era el primer Obispo Auxiliar del Señor Arzobispo de Bucaramanga, y por entonces Presidente de la Conferencia Episcopal, Monseñor Héctor Rueda Hernández. Se merece destacarse su particular interés por establecer en la Arquidiócesis de Bucaramanga una seccional de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín. Lo cual logró casi de inmediato y constituye hoy un hecho trascendental para la Iglesia, en su labor evangelizadora. Este cargo de Obispo Auxiliar lo desempeñó hasta 1988, fecha en que se creó la Diócesis de Apartadó, siendo designado por el Santo Padre como su primer Obispo.

Urabá
Desde 1988 año en el cual fue creada la Diócesis de Apartadó por su Santidad Juan Pablo II en el Urabá Antioqueño y Chocoano hasta el año de 1995, Monseñor Isaías Duarte Cancino preside como su primer Obispo en este desgarrado girón de la Patria. En Urabá su servicio a la Iglesia lo transformaría para siempre pues Apartadó y toda esa zona del Urabá antioqueño era un territorio donde se libraba en esos momentos una lucha sin tregua entre diferentes grupos violentos para hacerse al dominio de las ricas y estratégicas tierras. En ese lugar conoció de primera mano la violencia cruel y despiadada del conflicto armado y entendió que en su servicio pastoral tenían que tener una importancia fundamental las víctimas inocentes de la violencia. Allí aprendió en profundidad y en oración lo que significa ser Padre y Pastor; por eso, llevó a cabo un incontable número de obras en todos los campos y desarrolló lo que en boca de muchos fue una verdadera revolución educativa. Hasta su muerte estuvo convencido Mons. Isaías que educando al pueblo se evita la guerra y se fomenta la paz. Durante estos siete intensos años pioneros de la Iglesia en esa región, se dedicó al trabajo pastoral, por la paz y al servicio del hombre de Urabá. Creó los Seminarios Menor y Mayor, seis colegios de secundaria como opciones para la formación de los jóvenes; promovió y apoyó la economía solidaria como alternativa del campesinado pobre y sectores populares; igualmente, creó una Comisión para la vida, justicia y paz, comprometiendo a los diferentes sectores de la población y gremios en el trabajo por la convivencia; convocó a los amigos de Urabá para analizar y buscar caminos de paz en esta martirizada región. Promovió procesos de paz y participó en negociaciones con grupos de autodefensas campesinas, con el ejército popular de liberación (EPL) y con la corriente de renovación socialista y en los momentos de mayor contradicción política de Apartadó, logró tras muchas horas de empeño y sacrificio un consenso para la Alcaldía de este municipio. Su preocupación por la mujer víctima inocente de la violencia y de los huérfanos lo motivó a fundar el Centro de Atención de Viudas y Huérfanos "Compartir" para devolver la esperanza de vida y dignidad a la mujer, madre de esa nueva generación producto de la oscuridad. Además trabajó por las familias desplazadas, los individuos que buscaron la reinserción a la vida civil, los jóvenes campesinos sin estudio y demás problemas sociales que lo llevaron a apoyar proyectos para la solución de estos situaciones. El contacto con violencia irracional, la violación de todos los derechos humanos y de una lucha sucia por hacerse al poder político y económico en la zona, hicieron que Monseñor Isaías asumiera en verdad y profundidad los rasgos de Jesús a traves del amor por esa tierra y sus gentes. Anunció la verdad del Evangelio y denunció con valentía todo lo que no era cristiano, viniere de donde viniere, y luchó sin miedo ni fatiga por implantar la paz. Cuentan que se angustiaba y hasta sentía miedo por tanta violencia, pero no desistía de la búsqueda de la paz. De esto dio fe: su trabajo insomne y perseverante, y la entrega total de su persona a la gente de Urabá, víctimas de la violencia más cruel y de las masacres más inhumanas. Su acción y entrega al servicio de la paz, la concordia y el respeto fueron tales que, trasladado a Cali, el entonces Señor Gobernador del Departamento de Antioquia, Doctor Álvaro Uribe Vélez, pidió al Santo Papa que no se les privara en Urabá y en toda Antioquia de la gracia de retenerlo en la Diócesis de Apartadó.


Premio de Paz

Porque él fue como una bandera blanca de paz y reconciliación ciudadana, en 1995 la Fundación "Alejandro Ángel Escobar" le otorgó el premio nacional de Paz que la misma fundación reserva para los más denodados hacedores de la paz. Y se destaca que el reconocimiento económico que conllevó dicho premio, Monseñor Duarte Cancino lo repartió íntegro en beneficio del trabajo por la Paz de Urabá y, más tarde, en apoyo financiero para la creación en Cali de la Escuela de Derechos Humanos. Al otorgársele el premio de Paz por su labor pacificadora en Urabá, se dijo que él: "En esa región, donde se hacían presentes - como ahora - todas las formas de violencia, desarrolló Monseñor una labor que no se limitó al ejercicio de su cargo. Trabajó con todas las fuerzas sociales de la zona; lideró con la alcaldesa, de ese tiempo, el Consenso de Apartadó, un ejemplo nacional de gobernabilidad, que fortaleció los ideales de defensa de la vida y desarrollo y progreso social de esa región, sumida, por muchos años, en un conflicto armado que parecía de posiciones irreconciliable; cumplió un trabajo arduo con la Comisión Facilitadora de la Paz, creada por la Gobernación de Antioquia; fue Presidente de la Asociación de Amigos de Urabá". Ideó el Programa de Pedagogía de la Tolerancia para que todos aprendieran a resolver pacíficamente los conflictos cotidianos. Fue el gran gestor y promotor de las "Comunidades Cristianas" de paz, que tanto bien le han hecho a los habitantes de esa región.
El Valle del Cauca
El 19 de agosto de l995, el Santo Padre Juan Pablo II, le dio traslado a la Arquidiócesis de Cali, sede metropolitana, de la que tomó posesión el sábado 23 de septiembre subsiguiente.
El lema que escogió como Obispo caracterizó su presencia en la atormentada región de Urabá y su misión en Cali: Servir. No eligió, ser servido como amo y patrón, sino ser el servidor en la verdad y en el amor, de aquellos que Dios confía a su cuidado de Pastor y de Padre, según el mandamiento y el ejemplo mismo de Cristo.
Significativo fue el saludo que uno de los periódicos de Cali le hizo en primera página y a tres columnas en negrilla el día de su entronización en Cali: "Hoy -anunciaba el periódico- llega el Apóstol de la paz".
Por eso, al demostrar su condición de "Apóstol de la Paz" en distintas acciones y circunstancias, no se prescindió de él, de sus luces y de su orientación para la búsqueda de la paz. Lo anterior explica por qué se le dio la presidencia de la Comisión Facilitadora de paz en Antioquia.
Cali vive tres funestos fenómenos de grandes proporciones: La delincuencia común, de los carteles de narcotraficantes y la guerrilla, esta última que protagonizó hechos que le dieron la vuelta al mundo como los secuestros en La Iglesia La Maria y el secuestro masivo del kilómetro 18 de la vía al mar. Célebre se hizo de ahí en adelante su frase: "Los queremos vivos, libres y en paz".
A lo anterior se le sumaba la grave situación económica que vive la ciudad durante su permanencia en Cali. De ahí el número tan grande de obras, más de 200 en lo material y en lo espiritual, que creó y consolidó allí durante siete años. Baste citar, el Centro de Espiritualidad, el Centro de Catequesis, la Universidad Lumen Gentium, el Banco Arquidiocesano de Alimentos, el Centro de Investigación y más de 27 colegios en donde se repartía a la par el pan intelectual, y el pan que sacia el hambre corporal, y 42 parroquias, especialmente en barrios populares. Como apóstol y constructor de la paz, amigo de los jóvenes y maestro de reconciliación por se experiencia en Urabá, creó la Comisión Arquidiocesana Vida, Justicia y Paz para desarrollar la promoción de la vivencia de los Derechos Humanos en el individuo, la familia y comunidad Caleña.
Su muerte

Armado solo de sus convicciones y de su palabra y la fé en Dios, el Arzobispo de Cali, Monseñor Isaías Duarte Cancino, enfrentó por igual a los gestores de violencia: la guerrilla, el paramilitarísmo, y al narcotráfico con sus poderosos tentáculos, asi como a la corrupción y la insensibilidad social.
Entre esos fenómenos antisociales con que la sociedad colombiana convive, están los autores y los propiciadores de su asesinato. Ellos aprovecharon su indefensión para acabar con su vida. Pero crearon otro mártir, de aquellos que han entregado su existencia en aras de la defensa de la dignidad humana en Colombia".
Monseñor Duarte Cancino fue asesinado el sábado 16 de marzo de 2002, a la edad de 63 años, minutos después de haber oficiado un gran matrimonio colectivo de más de cien (100) parejas de la ciudad de Cali, en la Iglesia del Buen Pastor en el Distrito de Aguablanca, cuando dos sicarios le dispararon.
Sus honras fúnebres tuvieron lugar el martes 19 de marzo y fueron presididas por el Eminentísimo Cardenal Pedro Rubiano Sáenz, Arzobispo de Bogotá, en presencia de más de 70 obispos de toda América Latina que se desplazaron hasta la ciudad de Cali, del Presidente de Colombia y su gabinete, candidatos presidenciales, autoridades civiles, eclesiásticas y militares del Valle del cauca y más de 20 mil fieles que lo acompañaron en la plaza de Caicedo en frente de la Catedral.
Monseñor Duarte Cancino es el prelado católico de mayor jerarquía en Colombia en ser asesinado en los 40 años de conflicto interno.

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Su pensamiento

Referimos algunas de las intervenciones públicas del Arzobispo de Cali, Monseñor Isaías Duarte Cancino, donde se refleja de manera prístina algunos matices de su pensamiento en torno a diversos temas:


Jesucrito nuestro único maestro

Si Ustedes quieren ser felices, si Ustedes desean encontrar la paz, si quieren aprender a orar, vuelvan a Cristo, escuchen al Divino Maestro, ámenlo con todo el corazón y El les dará sentido a sus vidas y les enseñará el camino de la justicia y del amor. Noviembre 3 de l996

Solidaridad

"Hemos perdido el sentido del Amor y por eso tampoco acabamos de encontrar la paz. Sin embargo considero que el Amor tiene un nuevo nombre: solidaridad. No podemos cerrar el corazón al hermano, sea el que sea, especialmente al que más sufre o pasa necesidad. La solidaridad entre las personas y entre los pueblos es camino indispensable de la paz. Educar para la solidaridad es una de las mayores necesidades del mundo actual y la Iglesia puede y debe ayudar a despertar ésta conciencia de solidaridad anunciando a Cristo que se entregó a la muerte por la salvación de todos los hombres."

Perdón y reconciliación

"Lo bueno y lo malo que hay en el hombre provienen de su corazón. Si queremos que en lugar de la violencia germine la paz en lo íntimo de nosotros, es necesario hacer madurar en toda persona humana una actitud de perdón y reconciliación. La experiencia que he vivido en 15 años de episcopado marcados por un compromiso concreto por la búsqueda de la paz me ha enseñado que nuestro pueblo es inmensamente generoso en el perdón y que el ejemplo de Cristo desde la Cruz ilumina permanentemente la vida del pueblo creyente de Colombia. No podemos negar que también existen personas que no han podido superar la dinámica del odio y permanecen prisioneros de un pasado doloroso; es preciso aprender de las experiencias sufridas que sólo el amor construye mientras que el odio produce destrucción y ruina. El perdón nos hace libres, mientras los resentimientos y deseos de venganza nos esclavizan e impiden la verdadera felicidad del ser humano. " Junio 21 de 1999

Guerrilla

"Invito a los guerrilleros a que pidan perdón por el mal que han hecho. Invito a los empresarios a que pidan perdón porque no han tenido sentido social y no han defendido el bien común de los desempleados. Invito a los sindicatos a que pidan perdón porque no se preocupan por los miles de trabajadores del país". "¿Se puede decir que una persona que pone una mina "quiebrapatas" no sabe lo que hace?, ¿Se puede decir que el que organiza una masacre no sabe lo que hace?, ¿Se puede decir que los que corrompen el Estado no se dan cuenta del daño que causan?". "Qué le sucedió a nuestro país, que terminó siendo el hazmerreír del mundo, qué le sucedió a Colombia para que nuestros hermanos fueran masacrados y ultrajados? Todos tenemos que reconocer nuestra responsabilidad en estos hechos y pedir perdón». Abril de 2000.

Política y narcotráfico

"La queja de la comunidad, de los obispos del Departamento y de algunos dirigentes políticos va en ese sentido, que en el Valle del Cauca se vuelve a sentir el peso del dinero maldito fruto de la droga que destruye a nuestro pueblo; no podemos aceptar que tras la fachada de la política sana y limpia se muevan dineros que tienen intenciones torcidas y que causan ciertamente un inmenso mal a la patria. Queremos pedirles a los vallecaucanos que no se dejen engañar y no apoyen a quienes detrás de la fachada de una política y de una democracia limpia, esconden el dinero corrupto del narcotráfico. Eso no le trae beneficio al pueblo colombiano y por el contrario aumentan la pobreza y los problemas de la población. Los obispos tenemos una clara misión pastoral de formar la conciencia de los fieles y no de acusar a nadie. A quien le corresponde realizar la investigación es al Estado. Febrero de 2002 "Un guerrillero que secuestra y asesina, que destruye pueblos enteros y se burla de los procesos de paz, carece de las virtudes que distinguen al ser humano y se convierte en el más miserable de los hombres. Un guerrillero supuestamente vale por las armas que posee, pero quítenselas y su proyecto se habrá derrumbado y será el más cobarde de los hombres. Pidamos al Señor para que estos guerrilleros de Colombia sientan en lo profundo de su alma el dolor de matar a un hermano inocente e indefenso, que entiendan que no están haciendo una guerra justa sino repitiendo la barbarie de las épocas más oscuras de la historia humana y se conviertan de su mala vida. Pero también supliquemos al Altísimo para que toda la sociedad civil encuentre los caminos para exigirles eficazmente a los violentos que asesinan a Colombia, el respeto a la vida y la libertad de las personas". Agosto 8 de 2000

Terrorismo Internacional - 11 de septiembre de 2001 en EEUU

"Queremos pedirle a los gobernantes que tienen en sus manos los destinos de la tierra que procedan con sensatez, con sabiduría, con prudencia. El comienzo de la sabiduría es el temor de Dios". "Ciertamente el culpable (del múltiple acto terrorista) merece su castigo. Y le pedimos al Señor que aquellos que son culpables reciban el castigo merecido por sus culpas para expiación de su falta y para que el mundo entero entienda que no puede emprender el camino del terrorismo para salir adelante o para superar sus dificultades". "Pero, de otra parte -añadió- también le pedimos al Señor que los inocentes sean respetados en su vida en cualquier lugar de la tierra, para que no vaya a desencadenarse una espiral de violencia que los lleve a todos de golpe al fracaso mismo de la humanidad. Es necesaria nuestra oración por las víctimas del terrorismo, por el futuro del mundo, por el futuro de Colombia." Domingo 16 de septiembre de 2001

Derechos Humanos

"En la situación que vive hoy Colombia, detenernos a pensar por unos momentos en la Declaración de los Derechos Humanos significa comprender que tenemos un camino por recorrer para superar la violencia que nos embarga y encontrar las sendas de la paz. Finalmente, iluminados por el Magisterio de la Iglesia, debemos decir que la pastoral de los Derechos Humanos tiene también, en nuestra tierra, un rostro específico: el trabajo por la paz. El reconocimiento de una común dignidad como hijos de Dios, nos lleva a preocuparnos por el trabajo efectivo de pacificación en que nuestra nación debe involucrarse. Esto implica, ante todo, el trabajo por el reconocimiento de que la fe y la oración son nuestras armas espirituales, ciertamente más poderosas que las armas destructoras y homicidas de los enemigos de la patria, pero al mismo tiempo, el esfuerzo sostenido de cada uno de nosotros para que la ley moral, que se desprende de nuestra común naturaleza, se impregne en todos los estamentos de nuestra patria. Siguiendo las enseñanzas de los pontífices, debe haber un trabajo de lucha frontal contra el egoísmo, pues no es posible que erijamos nuestra personal conveniencia en norma para calificar de buenas o malas las reformas que el país necesita con urgencia, de modo que trabajemos eficientemente porque el bien común prime sobre el bien particular. Finalmente, como formas concretas de estos esfuerzos y compromisos es necesario el desarme de los espíritus, el rescate de la justicia, el combate contra la miseria, la defensa de los derechos humanos, la comunicación cristiana de bienes y la reconciliación entre todos. 1998

Juventud

El joven profesional debe tener una clara conciencia de que su vida, sus capacidades y su preparación debe estar al servicio del bien de la humanidad.

El compromiso del Periodista

Reconocemos que los Medios de Comunicación Social son factores de comunión y de integración entre los hombres y los pueblos y contribuyen positivamente a la democratización de la cultura. Es fundamental que Ustedes queridos periodistas sean personas libres en el verdadero sentido de esta palabra: Libres de manipulaciones ideológicas que ejercen hoy especialmente los poderes económicos y políticos; libres para hacer el bien y servir al bienestar del pueblo Colombiano; libres de cualquier manipulación en la transmisión de la información empeñados siempre en la recta orientación de la opinión publica.

Nuestra Patria es un mundo desorientado que necesita la guía de personas honestas

Si en Colombia se desprecia la vida en todas sus formas y de manera especial la vida humana, el periodista, para que sea digno de tal nombre, debe comprometerse con la defensa de la vida y luchar para que vuelva la sana convivencia y el respeto entre los colombianos. 9 de febrero1998, con motivo del día del periodista

Justicia social

Los Colombianos podemos todavía construir una Patria en paz sobre el fundamento de la justicia social; pero si los que detentan el poder económico y político en Colombia no llevan a cabo reformas audaces en favor de los pobres, muy pronto la guerra será total y el país caerá en el caos. Diciembre de 1998

Corrupción

El mal ejemplo de los Gobernantes que buscaron sus intereses egoístas por encima del bien común, fue lo que hizo que la corrupción se generalizara de nuestra Patria. No podemos permanecer indiferentes frente a la desintegración de nuestra sociedad y mucho menos cohonestar con nuestro desinterés la corrupción de la administración pública. Octubre de 2000

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Obra

Santander

Obras de beneficio espiritual y social

Casa de Encuentros del Corregidor

Museo de Arte Religioso en Girón

Colegio San Juan de Girón

Colegio José Alejandro Peralta

Polideportivo Juan Pablo II

Cancha de Basketball en Terrazas.

Urabá

Como primer Obispo en esa región, realizó...

Seminarios Menor y Mayor

Seis colegios de secundaria

Comisión Vida, Justicia y Paz

Santiago de Cali

Creó 28 parroquias

1. San Gabriel Arcángel (Decreto 23 - enero/96)
2. La María (Decreto 28 - Febrero 5/96)
3. San Felipe Apóstol ( Decreto 29- febrero 67/96)
4. La Encarnación del Señor ( Decreto 37 - febrero/96)
5. La Visitación de la Virgen María (Decreto 39 - marzo /96)
6. San Ezequiel Moreno (Decreto 44 - abril /96
7. Nuestra Señora del Portal (Decreto 52- Mayo/96)
8. Santos Apóstoles Simón y Judas ( Decreto 53 Mayo/96)
9. Cristo Eucaristía (Decreto 68 - septiembre 16/96)
10. San Martín de Porres (Decreto 106 - febrero 24/97)
11. La Epifanía del Señor (Decreto 107 - febrero 24/97)
12. Jesús Misericordioso (Decreto 121 - junio 16/97)
13. Nuestra Señora de la Salud (Decreto 122- junio 16/97)
14. Los Discípulos de Emaus (Decreto 122Bis - Junio 16/97)
15. Jesús de Nazareth (Decreto 131 - julio 12/97)
16. Nuestra Señora de la Presentación (Decreto 148- septiembre /97)
17. San Antonio María Claret (Decreto 164 - diciembre 13/97)
18. Nuestra Señora del Sagrado Corazón de Jesús (Decreto 167- Diciembre/97)
19. San Francisco de Sales (Decreto 189- marzo 01/98)
20. Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa ( Decreto 258 - noviembre /98)
21. María Madre del Salvador (Decreto 260 - diciembre 2/98)
22. Santa Mariana de Jesús (Decreto 91 - marzo 11/99)
23. San Felipe Neri (Decreto 320 - mayo 2/99)
24. San Ezequiel Moreno (Decreto 321- mayo 26/99)
25. Señor de la Buena Esperanza (Decreto 325- junio 11/99)
26. San Lorenzo Diácono y Mártir (Decreto 344- agosto /99)
27. La Virgen Peregrina (Decreto 353- septiembre 16/99)
28. San Matías (Decreto 390 Febrero 2000).

Parroquias Aprobadas

1. Parroquia Santa Luisa de Marillac
2. Parroquia Universitaria
3. Parroquia Gratamira
4. Parroquia Corpus Christ
5. Parroquia Dios Padre Misericordioso
6. Parroquia Santa Barbara
7. Parroquia San Ignacio de Loyola

Instituciones

La Fundación Universitaria Católica Lumen Gentium l996 www.unilumen.edu.co
Comisión Arquidiocesana "Vida, Justicia y Paz (Decreto 38 Febrero 1996)
Centro de Investigación de la Arquidiócesis de Cali (Decreto 146 julio 1997)
El Centro de Espiritualidad San José 1998
Seminario Mayor Arquidiocesano San Vicente de Paul (Decreto 211 junio 1998)
Federación Católica de Educación - Conaced - Cali (Decreto 248 octubre 1998)
Realizó el Congreso Eucarístico Nacional (Decreto 251 - octubre 1998)
La acción Católica Arquidiocesana de Cali (Decreto 271- enero 1999)
Centro Arquidiocesano del Migrante (Decreto 287 - Febrero 1999)
Banco de Alimentos (Decreto 416 marzo 2000)
Fundación Casa para el servicio de orientación social al Indigente " SERGENTE" de la Arquidiócesis de Cali (Decreto 426 Mayo 2000)
Casa Samaritanos de la Calle, Julio 2000
Fundación para la Educación de la Juventud - escasos recursos económicos (Decreto 440 julio 2000)

Comunidades

Movimiento de Vida Cristiana ( Decreto 134 - julio 1997)
Reconoce Sodalicio de Vida Cristiana (Decreto 137 julio 1997)
Templo Jesús Nazareno ( Decreto 130 julio 1997)
Se erige Canónicamente Hermanos de la Caridad Dominicas de la Presentación - Desepaz ( Decreto 264- diciembre 98)
Se erige canónicamente Casa Reverendos Padres orden de Clérigos Regulares (TEATINOS) ( Decreto 313 mayo 1999).

Colegios

Colegio Compartir (Decreto 205 abril 1998)
Colegio Parroquial Nuestra Señora de los Andes (Decreto 255 noviembre 1998)
Colegio Juan Pablo II (Decreto 374 noviembre 1999).

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Su Muerte

"Pastor generoso y valiente"

El Santo Padre Juan Pablo II recordó en el Angelus del domingo 17 de marzo la trágica muerte de Mons. Isaías Duarte Cancino, arzobispo de Cali, bárbaramente asesinado la tarde precedente

"Desde Colombia llega la dolorosa noticia de la muerte de Mons. Isaías Duarte Cancino, Arzobispo de Cali, bárbaramente asesinado cuando salía de la parroquia del Buen Pastor, después de haber celebrado varios matrimonios. Pastor generoso y valiente en el anuncio de la Buena Nueva, ha pagado con tan alto precio su enérgica defensa de la vida humana, su firme oposición a todo tipo de violencia y su dedicación a la promoción social desde las raíces del Evangelio. Mientras elevo mis plegarias por el eterno descanso del difunto Prelado y expreso mi cercanía a la Iglesia colombiana que llora su trágica desaparición, exhorto una vez más a los colombianos a proseguir por las vías del diálogo, excluyendo todo tipo de violencia, chantajes y secuestros de personas y comprometiéndose firmemente en lo que son los auténticos caminos de la paz."

"Que la sangre vertida por monseñor Duarte sea semilla de paz y convivencia pacífica para Colombia, un país martirizado" Monseñor Luis Augusto Castro.

"Perdimos un gran revolucionario de la educación, Colombia difícilmente tiene una persona como monseñor Duarte Cancino, con esa capacidad de ejecutar acciones novedosas en materia de educación". Dr. Alvaro Uribe Vélez.

Así fue su última ceremonia

La periodista Carolina Bohórquez, redactora de EL Tiempo en Cali, describió en un artículo que tituló "Así fue su última ceremonia", todo lo que aconteció antes del sacrificio de su vida minutos después de un gran acto y testimonio de amor de Cristo para con los hombres y de fe católica: la bella celebración de un matrimonio masivo.

Las circunstancias de su muerte demuestran lo que amó a la Iglesia y como guardó fidelidad al evangelio del Señor Jesucristo hasta el final. En su trágica muerte se ve la realización del pasaje evangélico de que "el buen pastor entrega su vida por las ovejas". Su muerte lo introduce a la intimidad con Dios. Dice el relato periodístico:

"Mientras el párroco Óscar de la Vega organizaba a las parejas que llegaron de diferente barrios del oriente de Cali, Duarte Cancino sonreía bajo los pies del gigantesco Cristo del altar de esta iglesia del barrio Ricardo Balcázar del Distrito de Aguablanca. La iglesia, con capacidad para 400 personas estaba atiborrada de familiares de los novios y curiosos. La multitud llegaba hasta la calle, donde tampoco fue suficiente el centenar de sillas plásticas blancas que compró el padre De la Vega. Más de 700 personas ocupaban el interior y el atrio de la parroquia.

"Siento una alegría muy grande porque hay parejas que llevaban 45 años juntas y al fin pudieron santificar su amor con la bendición de Dios", dijo el prelado minutos antes de iniciar la última ceremonia de su vida.

Estaba feliz y a la vez sorprendido del matrimonio masivo en la pequeña iglesia adornada con bombas blancas y una decena de adornos florales.

"Hace dos años bendije a 60 parejas por el año del Jubileo, pero lo de hoy alcanza dimensiones gigantescas y es una muestra de que la gente quiere vivir en paz con Dios y dejar atrás el pecado", dijo Monseñor una hora antes de que dos jóvenes de cabezas rapadas le provocaran la muerte. "Por eso vine a casarlos yo mismo", dijo.

El Arzobispo llegó a las 6:30 de la tarde a la parroquia, donde el padre De la Vega convocó desde noviembre pasado a quienes vivían en unión libre, garantizándoles que la iglesia se haría cargo de los costos de los documentos necesarios para los matrimonios.

Tranquilo y confiado, Monseñor caminaba entre los feligreses a empujones. La ceremonia inició con la marcha nupcial. El centenar de parejas se abrió paso entre fotógrafos, familiares y amigos. El padre Joaquín Cortés, rector del Seminario de la Arquidiócesis de Cali, siempre estuvo cerca de Monseñor, quien llegó sin ninguna protección. Muchos asistentes ocuparon el altar. Los adultos estuvieron de pie y los niños en el piso, a pocos metros del Arzobispo.

"Solo voy a decir dos palabras", dijo minutos después del Evangelio. "Quiéranse y respétense". Luego bromeó al recomendar a los nuevos esposos nada de violencia, "porque hay hombres muy guapos que les pegan a las mujeres, pero las mujeres tampoco se quedan atrás: no pegan, pero usan la lengua...".

Una hora después de iniciar el matrimonio masivo, el prelado se acercó a cada una de las parejas. "A cada una casaré y les preguntaré si están seguros del paso que van a dar", dijo.

Raúl Dávila, de 65 años, y Rosalba Tascón, quienes conviven desde hace 44 años, estaban nerviosos cuando Monseñor se les acercó. Junto a esta pareja, oriunda de Calima-El Darién, estaba uno de sus cuatro hijos, que también se casaba. "Estoy orgulloso de ustedes", dijo monseñor. "Estoy muy feliz". La ceremonia finalizó a las 8:15 de la noche. Monseñor se quedó un rato más en la calle felicitando a algunos de los nuevos esposos.

Después salió a tomar la camioneta estacionada frente al templo. Edilberto Ceballos, conductor del prelado durante los siete años como arzobispo de Cali, lo esperaba a unos metros de la parroquia. A las 8:30 de la noche se escucharon los disparos que disipó la multitud. "Mataron a Monseñor", decía la gente que huyó a sus casas.

Lo habían atacado dos hombres, uno alto y otro bajo, de entre 22 y 28 años. El conductor cuenta que iba adelante y sintió los disparos. "Cuando miré a Monseñor creo que ya estaba muerto", contó.

Al Hospital Carlos Holmes Trujillo, el más cercano al sitio del atentado, llegó sin vida a las 8:40 de la noche, dijo el médico Ricardo Vanegas." (fin)

Sus funerales en imagenes

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Galería

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La fundación
Monseñor Isaías Duarte Cancino

Santiago de Cali. Mayo 20 de 2002

Nace la Fundación Monseñor Isaías Duarte Cancino

Los familiares del Excelentísimo Monseñor Isaías Duarte Cancino, Arzobispo de Cali, luego de sus honras fúnebres que tuvieron lugar el 19 de marzo en la ciudad de Santiago de Cali, fundaron diez días después una persona jurídica sin ánimo de lucro, que busca continuar con la magna obra que su hermano y tío realizó en Colombia durante su vida: La "FUNDACIÓN MONSEÑOR ISAÍAS DUARTE CANCINO".

Además de sus obras humanas y sociales, los siguientes apartes de las últimas palabras pregrabadas por Monseñor Isaías Duarte Cancino horas antes de su muerte, contenidas en "La Cuarta Palabra", último mensaje público emitido durante la Semana Santa a todos los colombianos, sirvieron de inspiración para los fines que hoy persigue la Fundación:

"En la situación presente de nuestra querida patria colombiana, es necesario preocuparnos por las realidades públicas, por el bien común, para que todos, en libertad y orden, disfruten de los bienes necesarios para vivir con dignidad. En una palabra, para que practicando la justicia con amor fraterno renazca la paz y florezca la esperanza. "

"Cuántas personas no disponen de las cosas necesarias para vivir: El empleo, el trabajo. A cuántos les falta el agua potable, la habitación, el vestido, la educación, la salud, un mínimo para el futuro. ¿Nos hemos puesto a pensar y a sentir la magnitud del sufrimiento que estas cifras implican para nuestro pueblo? ¿Hemos pensado en que nosotros, cada uno, cada familia puede ayudar en algo al prójimo? ¿Los que tienen más recursos que les ha dado la vida, han pensado que tienen una responsabilidad mayor ante Dios y ante la sociedad, para colaborar de tal manera que la vida sea menos adversa a muchos prójimos, a muchos compatriotas?"

"Es necesario volver a cultivar desde el hogar, en la escuela y en lo público, los valores que dignifican al ser humano y la convivencia pacífica, la verdad, la justicia, la solidaridad, la equidad, el amor, la gratitud, la humildad, la honradez, el servicio desinteresado, porque en estos valores se edifica el progreso verdaderamente humano de nuestra sociedad. "
La Fundación busca en el corto plazo continuar aportando actividades, obras y acciones que de manera creciente sigan en la búsqueda de lo que Monseñor Isaías siempre quiso: una Colombia "viva, libre y en paz":

Su sede principal está ubicada en la Carrera 64 No. 94-66 en Bogotá, D.C, aunque se decidió su lanzamiento oficial en la ciudad de Cali, el día sábado 8 de junio del año 2002.

En ese día se llevo a cabo una celebración pública de la Eucarística, presidida por Monseñor Edgar de Jesús García, Obispo Administrador y lo acompañarán los Obispos Auxiliares de la Diócesis, el Clero, la familia Duarte Cancino y toda la comunidad caleña. Este evento abierto se realizó en la Parroquia El Buen Pastor, del Distrito de Aguablanca, lugar en donde fue inmolado nuestro querido Arzobispo. La familia Duarte Cancino ha escogido ese lugar porque desean simbolizar que allí donde murió Monseñor nace una Fundación que llevará su nombre y que buscará perpetuar en el tiempo su vida y su obra.

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Proyecto DUO

Somos un Proyecto, conformado por un equipo de personas sensibles a la problemática social que viven los niños menos favorecidos y que habitan en sectores vulnerables de la ciudad de Cali.

La palabra "DUO" resume por sí misma esta gran labor que hace que se necesita DOS personas para hacer equipo, tanto niños y padrinos como fundación y donante, sin olvidar la combinación más significativa que es: Servicio y afecto, la que hace que podamos cumplir con las metas trazadas.

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Programa Yo quiero SER

Con el programa Yo quiero SER, es posible hacer realidad el sueño de muchos jóvenes colombianos de escasos recursos económicos, que terminan su último año de escuela secundaria. El programa está diseñado para que puedan iniciar y completar sus estudios superiores y convertirse en profesionales de bien, con los valores correctos, para luego ser, ellos mismos gestores y multiplicadores de desarrollo constante en sus propias comunidades, desde todos los ámbitos del progreso.

Uno de los mensajes más importantes que nos dejó la vida y obra de Monseñor Isaías Duarte Cancino se resume en la vital importancia de educar a nuestros hijos como la perfecta estrategia para construir una nueva sociedad en nuestro país.

Con esta importante misión, en el año 2014 el Dr. Ricardo Duarte Duarte dirigió los destinos de la Fundación hasta el momento de su partida en el año 2015. Durante gran parte de su vida y con especial empeño en sus últimos días, Ricardo nos dirigió con una gran pasión para llevar al siguiente nivel la obra educativa de la Fundación, al igual que con un profundo compromiso social enfocado en mejorar, cada vez más, la preparación de los jóvenes para que puedan llevar nuestro país hacia un destino diferente.

Toda su vida se fundamentó en cuatro grandes pilares, que siempre estuvieron plasmados en su forma de trabajar: La familia, la educación, el país y la felicidad.

Por eso, la Fundación Monseñor Isaías Duarte Cancino hoy quiere honrar la memoria y continuar el legado que nos dejó Ricardo Duarte Duarte. Nuestro único propósito es continuar con el gran aporte que durante toda su vida Ricardo nos dejó a todos, trabajando y fortaleciendo uno de sus cuatro pilares de vida: La educación de nuestros jóvenes. Esta intención da vida al Programa Yo quiero SER, apoyado en su totalidad mediante la Beca Ricardo Duarte.

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