|
Publicamos algunas de las intervenciones públicas del Arzobispo de Cali, Monseñor Isaías Duarte Cancino, donde se refleja de manera prístina algunos matices de su pensamiento en torno a muchos temas:
Jesucritos nuestro único maestro
Si Ustedes quieren ser felices, si Ustedes desean encontrar la paz, si quieren aprender a orar, vuelvan a Cristo, escuchen al Divino Maestro, ámenlo con todo el corazón y El les dará sentido a sus vidas y les enseñará el camino de la justicia y del amor.
Noviembre 3 de l996
Solidaridad
Hemos perdido el sentido del Amor y por eso tampoco acabamos de encontrar la paz.
Sin embargo considero que el Amor tiene un nuevo nombre: solidaridad. No podemos cerrar el corazón al hermano, sea el que sea, especialmente al que más sufre o pasa necesidad. La solidaridad entre las personas y entre los pueblos es camino indispensable de la paz. Educar para la solidaridad es una de las mayores necesidades del mundo actual y la Iglesia puede y debe ayudar a despertar ésta conciencia de solidaridad anunciando a Cristo que se entregó a la muerte por la salvación de todos los hombres.
Perdón y reconciliación:
Lo bueno y lo malo que hay en el hombre provienen de su corazón. Si queremos que en lugar de la violencia germine la paz en lo íntimo de nosotros, es necesario hacer madurar en toda persona humana una actitud de perdón y reconciliación.
La experiencia que he vivido en 15 años de episcopado marcados por un compromiso concreto por la búsqueda de la paz me ha enseñado que nuestro pueblo es inmensamente generoso en el perdón y que el ejemplo de Cristo desde la Cruz ilumina permanentemente la vida del pueblo creyente de Colombia.
No podemos negar que también existen personas que no han podido superar la dinámica del odio y permanecen prisioneros de un pasado doloroso; es preciso aprender de las experiencias sufridas que sólo el amor construye mientras que el odio produce destrucción y ruina.
El perdón nos hace libres, mientras los resentimientos y deseos de venganza nos esclavizan e impiden la verdadera felicidad del ser humano.
Junio 21 de 1999
Guerrilla
Invito a los guerrilleros a que pidan perdón por el mal que han hecho. Invito a los empresarios a que pidan perdón porque no han tenido sentido social y no han defendido el bien común de los desempleados. Invito a los sindicatos a que pidan perdón porque no se preocupan por los miles de trabajadores del país.
¿Se puede decir que una persona que pone una mina quiebrapatas no sabe lo que hace?, ¿Se puede decir que el que organiza una masacre no sabe lo que hace?, ¿Se puede decir que los que corrompen el Estado no se dan cuenta del daño que causan?.
Qué le sucedió a nuestro país, que terminó siendo el hazmerreír del mundo, qué le sucedió a Colombia para que nuestros hermanos fueran masacrados y ultrajados? Todos tenemos que reconocer nuestra responsabilidad en estos hechos y pedir perdón».
Abril de 2000.
Política y narcotráfico:
La queja de la comunidad, de los obispos del Departamento y de algunos dirigentes políticos va en ese sentido, que en el Valle del Cauca se vuelve a sentir el peso del dinero maldito fruto de la droga que destruye a nuestro pueblo; no podemos aceptar que tras la fachada de la política sana y limpia se muevan dineros que tienen intenciones torcidas y que causan ciertamente un inmenso mal a la patria.
Queremos pedirles a los vallecaucanos que no se dejen engañar y no apoyen a quienes detrás de la fachada de una política y de una democracia limpia, esconden el dinero corrupto del narcotráfico. Eso no le trae beneficio al pueblo colombiano y por el contrario aumentan la pobreza y los problemas de la población.
Los obispos tenemos una clara misión pastoral de formar la conciencia de los fieles y no de acusar a nadie. A quien le corresponde realizar la investigación es al Estado.
Febrero de 2002
Un guerrillero que secuestra y asesina, que destruye pueblos enteros y se burla de los procesos de paz, carece de las virtudes que distinguen al ser humano y se convierte en el más miserable de los hombres.
Un guerrillero supuestamente vale por las armas que posee, pero quítenselas y su proyecto se habrá derrumbado y será el más cobarde de los hombres.
Pidamos al Señor para que estos guerrilleros de Colombia sientan en lo profundo de su alma el dolor de matar a un hermano inocente e indefenso, que entiendan que no están haciendo una guerra justa sino repitiendo la barbarie de las épocas más oscuras de la historia humana y se conviertan de su mala vida.
Pero también supliquemos al Altísimo para que toda la sociedad civil encuentre los caminos para exigirles eficazmente a los violentos que asesinan a Colombia, el respeto a la vida y la libertad de las personas.
Agosto 8 de 2000
Terrorismo Internacional - 11 de septiembre de 2001 en EEUU.
"Queremos pedirle a los gobernantes que tienen en sus manos los destinos de la tierra que procedan con sensatez, con sabiduría, con prudencia. El comienzo de la sabiduría es el temor de Dios".
"Ciertamente el culpable (del múltiple acto terrorista) merece su castigo. Y le pedimos al Señor que aquellos que son culpables reciban el castigo merecido por sus culpas para expiación de su falta y para que el mundo entero entienda que no puede emprender el camino del terrorismo para salir adelante o para superar sus dificultades".
"Pero, de otra parte -añadió- también le pedimos al Señor que los inocentes sean respetados en su vida en cualquier lugar de la tierra, para que no vaya a desencadenarse una espiral de violencia que los lleve a todos de golpe al fracaso mismo de la humanidad. Es necesaria nuestra oración por las víctimas del terrorismo, por el futuro del mundo, por el futuro de Colombia.
Domingo 16 de septiembre de 2001
Derechos Humanos.
En la situación que vive hoy Colombia, detenernos a pensar por unos momentos en la Declaración de los Derechos Humanos significa comprender que tenemos un camino por recorrer para superar la violencia que nos embarga y encontrar las sendas de la paz.
Finalmente, iluminados por el Magisterio de la Iglesia, debemos decir que la pastoral de los Derechos Humanos tiene también, en nuestra tierra, un rostro específico: el trabajo por la paz. El reconocimiento de una común dignidad como hijos de Dios, nos lleva a preocuparnos por el trabajo efectivo de pacificación en que nuestra nación debe involucrarse. Esto implica, ante todo, el trabajo por el reconocimiento de que la fe y la oración son nuestras armas espirituales, ciertamente más poderosas que las armas destructoras y homicidas de los enemigos de la patria, pero al mismo tiempo, el esfuerzo sostenido de cada uno de nosotros para que la ley moral, que se desprende de nuestra común naturaleza, se impregne en todos los estamentos de nuestra patria.
Siguiendo las enseñanzas de los pontífices, debe haber un trabajo de lucha frontal contra el egoísmo, pues no es posible que erijamos nuestra personal conveniencia en norma para calificar de buenas o malas las reformas que el país necesita con urgencia, de modo que trabajemos eficientemente porque el bien común prime sobre el bien particular.
Finalmente, como formas concretas de estos esfuerzos y compromisos es necesario el desarme de los espíritus, el rescate de la justicia, el combate contra la miseria, la defensa de los derechos humanos, la comunicación cristiana de bienes y la reconciliación entre todos.
1998
Juventud
El joven profesional debe tener una clara conciencia de que su vida, sus capacidades y su preparación debe estar al servicio del bien de la humanidad.
El compromiso del Periodista
Reconocemos que los Medios de Comunicación Social son factores de comunión y de integración entre los hombres y los pueblos y contribuyen positivamente a la democratización de la cultura.
Es fundamental que Ustedes queridos periodistas sean personas libres en el verdadero sentido de esta palabra: Libres de manipulaciones ideológicas que ejercen hoy especialmente los poderes económicos y políticos; libres para hacer el bien y servir al bienestar del pueblo Colombiano; libres de cualquier manipulación en la transmisión de la información empeñados siempre en la recta orientación de la opinión publica.
Nuestra Patria es un mundo desorientado que necesita la guía de personas honestas.
Si en Colombia se desprecia la vida en todas sus formas y de manera especial la vida humana, el periodista, para que sea digno de tal nombre, debe comprometerse con la defensa de la vida y luchar para que vuelva la sana convivencia y el respeto entre los colombianos.
9 de febrero1998, con motivo del día del periodista
Justicia social
Los Colombianos podemos todavía construir una Patria en paz sobre el fundamento de la justicia social; pero si los que detentan el poder económico y político en Colombia no llevan a cabo reformas audaces en favor de los pobres, muy pronto la guerra será total y el país caerá en el caos.
Diciembre de 1998
Corrupción
El mal ejemplo de los Gobernantes que buscaron sus intereses egoístas por encima del bien común, fue lo que hizo que la corrupción se generalizara de nuestra Patria.
No podemos permanecer indiferentes frente a la desintegración de nuestra sociedad y mucho menos cohonestar con nuestro desinterés la corrupción de la administración pública.
Octubre de 2000

|